




Cuando la mente se aquieta de verdad, se convierte en un canal muy potente para la dicha y la sabiduría. Entonces la vida fluye con más ligereza y se expresa de forma natural como alegría. Pero ese silencio interior no puede aparecer mientras la mente esté saturada de pensamientos inquietos y de agitaciones emocionales. Antes es necesario limpiar ese ruido interno, y la práctica yóguica de antar mouna está precisamente pensada para ello: calmar la actividad mental y abrir la puerta a una serenidad más profunda.
Muchas personas arrastran bloqueos mentales. Desde pequeñas aprendemos a apartar pensamientos incómodos, deseos y experiencias difíciles. Sin embargo, reprimir no resuelve nada; esas impresiones quedan escondidas en el subconsciente y siguen influyendo en el dolor, la frustración y la insatisfacción. Para acceder a una felicidad auténtica, esos patrones deben salir a la luz y liberarse. Antar mouna ofrece una vía directa y eficaz para trabajar ese proceso.
La palabra antar significa “interior” y mouna significa “silencio”, de modo que antar mouna se traduce como “silencio interior”. Se trata de una técnica meditativa que conduce al practicante hacia la quietud y la tranquilidad internas. Como práctica básica del yoga, también guarda una estrecha relación con la práctica budista conocida como Vipasana. Se considera uno de los métodos más directos para abordar las dificultades de la mente.
Es una práctica yóguica muy sistemática. Primero fortalece la resistencia frente a las distracciones externas. Después permite que los pensamientos y emociones del subconsciente vayan emergiendo poco a poco a la conciencia. De este modo, se afrontan recuerdos olvidados, miedos, odios y otros contenidos ocultos. A medida que todo ello sale a la superficie, se va liberando con el tiempo y la mente se vuelve más equilibrada, tranquila y concentrada.
Antar mouna resulta especialmente adecuado para quienes atraviesan alteraciones mentales. Con la práctica regular, ayuda a armonizar la mente hasta alcanzar un estado de ausencia de pensamiento y meditación. La práctica se divide en seis etapas:
Esta fase reduce el impacto de las impresiones externas sobre la percepción. Al observar de forma intencionada el mundo exterior, uno se interesa menos por él de manera natural. La mente deja de alterarse con facilidad por los sonidos y otros estímulos, lo que prepara el terreno para la segunda etapa.
Aquí la atención se desplaza hacia pensamientos, recuerdos, visiones, experiencias y emociones que surgen desde dentro. El objetivo es agotar pensamientos negativos, complejos, fobias y otros patrones similares almacenados en el subconsciente.
En esta fase se crea deliberadamente un pensamiento o se visualiza una escena. Tras mantenerla durante un tiempo, se suelta conscientemente como objeto de percepción. Después se introduce otro pensamiento y, de nuevo, se deja pasar. Este proceso se repite con muchos pensamientos distintos.
Se vuelve a observar el pensamiento espontáneo, como en la etapa 2. Esta vez se elige el pensamiento más destacado, se reflexiona brevemente sobre él y luego se agota de forma consciente. El proceso se repite con el siguiente pensamiento dominante que aparezca.
En este punto, la mente debería estar calmada y en paz. Puede que sigan apareciendo pensamientos, pero ya no poseen una fuerte carga emocional. La práctica favorece ahora la supresión completa del pensamiento, acercando al practicante a un estado de no pensamiento.
Tras alcanzar el estado de no pensamiento de la etapa 5, la mente adopta la forma de un símbolo. Esta fase final es dharana, es decir, la concentración en un símbolo psíquico interior.
Hari AUM
Shree Yoga Retreat, Nepal

Precio
A consultar
Ponte en contacto directamente con el organizador para conocer los precios