
Con 32 años de experiencia en curación popular, esta facilitadora aporta una mirada profundamente enraizada e intuitiva al bienestar. Su labor como chakróloga se centra en la conciencia energética y en el equilibrio sutil, ofreciendo una vivencia serena, conectada y holística para quienes buscan restauración y claridad interior.
A ello se suman 10 años de práctica de yoga, que enriquecen su acompañamiento con una comprensión cuidada del movimiento, la respiración y la alineación interna. Su formación como arteterapeuta especializada en el dibujo de mandalas añade una dimensión creativa a su trabajo, invitando a la concentración, la expresión consciente y la calma mental.
Además, es especialista en sanación sonora en el agua, creando un entorno singular para la relajación profunda y una experiencia envolvente de bienestar. Sus sesiones están guiadas por la sensibilidad, la trayectoria y una combinación de saberes que unen tradición, creatividad y prácticas de autocuidado.