
Su camino en el yoga comenzó en 2019, cuando su primera clase le dejó una sensación inmediata de calma y ligereza, tanto en el cuerpo como en la mente. A partir de ahí, fue desarrollando una práctica personal constante que hoy se refleja en la forma en que acompaña a sus alumnos: con cercanía, empatía y una energía serena y bien enraizada. Como profesora de yoga certificada con 200 horas, centra sus sesiones en asanas basadas en la alineación, pranayama y mindfulness, ofreciendo una experiencia clara, cuidada y fácil de seguir.
Sus clases están pensadas para adaptarse al punto de partida de cada persona, tanto si es la primera vez que se sube a la esterilla como si busca profundizar en una práctica ya consolidada. En un ambiente tranquilo y con una guía atenta, Abigail crea un espacio para moverse con conciencia, respirar con intención y reconectar con uno mismo. Todas las personas son bienvenidas.