
Adeline Ingabire imparte distintas clases de yoga en Kigali, Ruanda, y también trabaja con Qigong y prácticas de Breath-Body-Mind. Su labor integra movimiento, respiración y presencia interior, creando un espacio de bienestar accesible para personas de edades y contextos muy diversos, entre ellas mujeres mayores, niños y jóvenes.
Comparte Breath-Body-Mind como una práctica que considera especialmente valiosa para favorecer la relajación y la calma mental, y que, en su opinión, puede beneficiar a cualquier persona. En su trabajo comunitario ha utilizado estas herramientas para acompañar a mujeres mayores, así como a personas que viven con depresión, con traumas vinculados a la enfermedad y con enfermedades no transmisibles. Su enfoque se centra en ayudar a reconectar con el amor propio, la sanación y una mayor sensación de protección y bienestar.