
Antes de dedicarse por completo a la enseñanza, Agustín desarrolló su trayectoria como diseñador gráfico. Su propia vivencia con el yoga fue abriéndole, poco a poco, un nuevo camino, llevándole a profundizar tanto en la práctica como en la docencia, sin dejar de convivir con estas dos facetas que han marcado su recorrido.
Cuenta con unas 950 horas de formación, una base sólida que respalda su trabajo en este ámbito. Las 350 horas más recientes se han centrado en la certificación de yoga terapéutico, con 300 horas dedicadas a esta disciplina y 50 horas de yin yoga. Este itinerario formativo refleja su interés creciente por acompañar a otras personas a través de prácticas que favorecen una mayor suavidad, equilibrio y conciencia corporal.
Con el tiempo, Agustín ha descubierto que su verdadera vocación está en ayudar a las personas a sentirse más sanas, más tranquilas y más conectadas con su cuerpo y su mente. Su manera de enseñar es cercana, reflexiva y profundamente orientada al bienestar.