
Alana inició su camino en el yoga hace casi 30 años, en un centro comunitario, donde descubrió que esta práctica va mucho más allá del movimiento físico. Desde entonces, ha explorado distintos estilos, aunque siempre ha vuelto a la tradición. En 2013 completó su certificación de 200 horas con Esperança De Spot en Crescent Park. Su enseñanza se mantiene fiel a las raíces clásicas del yoga, con especial atención al Hatha yoga, el pranayama y la meditación. A través de la alineación, la conciencia de la respiración y la quietud interior, crea un espacio sólido para que los alumnos profundicen en su práctica. Alana defiende un enfoque consciente que acompaña cuerpo y mente, ayudando a cultivar equilibrio, autoconocimiento y calma. Además, está certificada en yoga con cuerdas con Nalin Mann en Kevala Yoga, una herramienta de apoyo para enriquecer las asanas de forma segura y cuidadosa. Fuera de la esterilla, se inspira en la naturaleza, la jardinería, sus animales y el tiempo con familia y amigos.