


Procedente de los vertiginosos mundos de la televisión, la música de baile y el hedonismo extremo, la vida de Alex dio un giro radical. Marcado en parte por el profundo dolor del duelo, comenzó a buscar alivio para sus propias experiencias de pérdida, adicción y falta de propósito. Ese camino le llevó a explorar la sanación, a reconectar con la naturaleza y a replantearse qué significa realmente vivir una vida humana.
Impulsado por un deseo sincero de compartir lo aprendido, durante los últimos cuatro años ha creado espacios seguros, comunidades y experiencias intencionales que ofrecen a otras personas la oportunidad de sanar, reconectar y reunirse del mismo modo en que él lo ha hecho. Hasta ahora ha guiado más de 100 prácticas, 15 retiros y 50 caminatas, y recientemente ha lanzado una nueva serie de eventos sobrios, Frolik. Sigue profundamente comprometido con aprender, compartir y diseñar formas de acompañar a los demás desde una curiosidad infantil y una compasión auténtica por la humanidad.
En la actualidad, su enfoque está en profundizar la reconexión con el mundo natural, la regeneración y el aprendizaje de cómo vivir dentro de una comunidad que sostenga, algo que considera un remedio duradero para muchos de los desafíos modernos de hoy. Facilita y comparte desde una apertura total y una honestidad sin filtros, y le encanta reunir a las personas para celebrar la belleza de la experiencia humana en todos sus giros, vueltas, confusión y complejidad.