
Su trayectoria como profesora comenzó en Atlanta en 2019, impulsada por una profunda admiración por el yoga restaurativo y por el apoyo suave que esta práctica ofrece al sistema nervioso. Lo que nació como una afinidad por un estilo accesible y reparador fue evolucionando hacia la enseñanza de power vinyasa, donde la fuerza y la intensidad también pueden convertirse en una vía para equilibrar cuerpo y mente. En su práctica personal se dedica al kundalini yoga, una disciplina vinculada a la resistencia creativa, y esa influencia aporta una dimensión especial a sus clases.
Quienes asistan a sus sesiones pueden esperar una combinación de movimiento dinámico, atención plena y el punto justo de desafío para reconectar con la resiliencia interior. Su propuesta busca ser a la vez enraizante y revitalizante, creando un espacio para desarrollar fuerza sin perder la presencia durante la práctica. Tanto si deseas bajar el ritmo como moverte con intención o despertar tu propia energía, sus clases invitan a encontrarte en la esterilla con curiosidad, confianza y una sensación renovada de equilibrio.