
Con más de 20 años de trayectoria como sanadora espiritual y clarividente, Alica Fuks aporta a su labor una mirada profunda, intuitiva y muy humana. Su camino quedó marcado por una experiencia cercana a la muerte a los 23 años, un momento decisivo en el que vivió una sensación de muerte clínica, contempló muchas de sus vidas pasadas y sintió la presencia de los ángeles del cielo. Aquel episodio transformador la acercó a Dios y se convirtió en el origen de la práctica que sostiene hoy.
En su acompañamiento, Alica crea un espacio sereno para la reflexión, la comprensión interior y la sanación. Su presencia invita a abrirse con confianza a una exploración más consciente de uno mismo, siempre desde la escucha y el respeto. Quienes se encuentren con ella pueden esperar un ambiente cálido, reflexivo y profundamente personal, ideal para quienes buscan una guía con sensibilidad y autenticidad.