
Crecida en Los Ángeles, una ciudad asociada con frecuencia al estilo de vida vegano, Alice sintió muy pronto una conexión profunda con los animales: con apenas cinco años ya había घोषणाado que no volvería a comer carne. Más adelante, durante la universidad, adoptó por completo el veganismo y nunca ha mirado atrás. Para ella, ha sido una de las mejores decisiones de su vida, una forma de apoyar a la Madre Tierra, reducir el sufrimiento animal y cuidar también de su propia salud cada día.
Mientras cursaba una licenciatura en Estudios Culturales y Literatura Comparada, junto con un minor en Estudios de Cine y Cultura Mediática en la Universidad de Minnesota, descubrió CorePower Yoga y pasó muchos días fríos de invierno allí, refugiándose del clima. Tras graduarse, pasó un mes en Maui y se enamoró del espíritu aloha. En 2013 completó su certificación de Power Yoga de 200 horas en CorePower Yoga, en Berkeley, y más tarde impartió clases en estudios y centros de fitness del sur de Noruega.
Uno de los momentos más recordados de su trayectoria docente ocurrió un verano, cuando el príncipe heredero noruego Haakon entró por sorpresa en su clase mientras estaba de vacaciones.