
Descendiente directo del héroe de la Revolución mexicana General Francisco “Pancho” Villa, Andres Yael ha desarrollado una profunda conciencia de la libertad y del ser soberano. Desde su camino chamánico, esta mirada le ha llevado a entender la espiritualidad como un conjunto de Anyas, o verdades, que se complementan a través del contraste, en lugar de algo a lo que someterse. Desde 2013 trabaja con espiritualidades budistas e हिंदúes, y se ha formado como Zen Doshi y profesor de Kriya Yoga.
Sus raíces mexicanas le acercaron desde la infancia a la sabiduría ancestral sagrada, incluyendo las tradiciones de los Tarahumaras, Rarámuris y Guarijó del norte de México, así como a su forma natural de vivir en armonía con la Pachamama. Más adelante estudió con una sacerdotisa hopi y aprendió de maestros lakota en California. También es padre de dos hijos.
En 2013, el nacimiento de su primer hijo, Andres Gabriel, marcó una llamada poderosa del espíritu y una vivencia de profundo despertar. A partir de entonces comenzó a trabajar con medicinas sagradas y estudió con maestros shipibo y profesores de medicina colombianos en California.
En 2016 despertó su interés por la hipnosis y obtuvo la certificación como Board Certified Clinical Hypnosis Therapist. Además, cuenta con otras herramientas de sanación, entre ellas White Time Healing en los niveles 1, 2 y 3, así como diversas formas de sanación con sonido a través de Quantum Sound Therapy y The Portacle. Ese mismo año, el nacimiento de su hija Sarah Sophia trajo a su vida otra respuesta a una plegaria.
El camino Q’ero de los Andes despertó en Andres un profundo recuerdo interior, llevándole a nuevas iniciaciones dentro de los linajes andinos Q’ero y Wasqar. Se convirtió en Missayoq en 2018, fue iniciado como Pampamissayoq en 2019 y más tarde como Altomissayoq en Cusco en 2022. En 2024 recibió de nuevo en Perú la confirmación como Altomissayoq.
Ofrece una experiencia de espiritualidad tangible que fluye como conciencia encarnada, creando un espacio fértil para el crecimiento interior, la transmutación, la sanación auténtica y la alegría de vivir. Su labor está profundamente conectada con los Apus, los cuatro rumbos, los cuatro elementos y la sagrada Pachamama.