
Siendo adolescente, una amiga me prestó un libro de yoga —un libro que tomé prestado y nunca devolví—. Lo leí de principio a fin y empecé a practicar por mi cuenta el yoga que describía, porque sentí de inmediato que pertenecía a ese camino. Desde entonces, he completado dos formaciones clásicas de profesorado de Hatha Yoga en India, he viajado allí en varias ocasiones y he profundizado mis estudios con formaciones adicionales en Yoga Nidra, Ayurveda, Vastu y Vinyasa Yoga. Además, cuento con 10 años de experiencia enseñando yoga.
Mi profesión original fue la arquitectura, y hoy integro ambos mundos como arquitecta y profesora de yoga. Esta combinación refleja tanto mi faceta creativa como mi capacidad analítica, así como mi profundo interés por el trabajo corporal sanador y la espiritualidad. En 2020, además, completé una formación adicional para convertirme en asesora de Vasati. El Vastu suele describirse como “el yoga de la arquitectura”, y su propósito es dar forma a espacios que resulten naturalmente inspiradores y armonizadores.
Entiendo el yoga como un camino de empoderamiento personal que puede acompañar a personas de todas las edades y condiciones de salud. En mis clases, busco despertar la alegría de movernos, al tiempo que cultivamos vitalidad y fuerza. También practicamos una conciencia corporal plena, profundizamos en la autopercepción y aprendemos a relacionarnos con el cuerpo desde la atención y el cuidado. La atención amorosa al cuerpo es esencial en todo lo que enseño.