
La conexión de Amy con el yoga comenzó en la adolescencia, durante una clase en Londres, y aquella primera vivencia marcó el inicio de un camino de aprendizaje y dedicación que ha seguido cultivando desde entonces. A lo largo de los últimos nueve años, ha viajado a India para profundizar en su práctica y formarse con yoguis de la tradición del Himalaya, integrando la enseñanza a través de la experiencia directa y la guía recibida. En Rishikesh, considerada por muchos el corazón espiritual de India, encontró un segundo hogar y un lugar que sigue alimentando su inspiración y su evolución personal.
Hoy, Amy asume con orgullo su papel como embajadora de MPY, compartiendo la sabiduría, la sensibilidad y la presencia que ha reunido en este recorrido. Su trayectoria transmite un compromiso auténtico con el yoga, la tradición y el crecimiento interior, ofreciendo una propuesta cercana, honesta y enraizada para quienes buscan una práctica con sentido.