
Ana Miranda es profesora de yoga Vinyasa, Ashtanga y Mandala, además de madre de dos niños. Su forma de enseñar nace de una atención profunda a la respiración y de una marcada conciencia corporal, dando lugar a una práctica estable y cercana. Para ella, el yoga fue el antídoto perfecto frente a un estilo de vida ajetreado, y esa intención se percibe en cada clase.
Sus sesiones transmiten calma, enraizamiento y energía positiva, creando un espacio para recuperar el equilibrio físico y mental. Desde un enfoque integral, combina asana, pranayama y meditación para acompañar a sus alumnos hacia una práctica más conectada y centrada. Ana creció en la soleada ciudad de Lisboa, Portugal, y lleva esa calidez y vitalidad a su manera de enseñar.
Fuera de la esterilla, le encanta hornear y cree que una vida feliz y bien vivida es aquella que se mantiene en equilibrio. Su filosofía es sencilla: practicar yoga y disfrutar también del pastel. Ana completó su formación en The Shala y The Yoga People.