
Facilitador de retiros. “Enamorado de la vida, incluso cuando duele” es una frase que resume bien la mirada de Andrés. Nacido en España en 1966, desde niño ha sentido una profunda curiosidad por la naturaleza y por el lugar que ocupa el ser humano dentro de ella.
En 2011, su camino lo llevó a las plantas medicinales de la Amazonía peruana, donde comenzó a aprender del pueblo Shipibo-Conibo sobre su relación con la naturaleza y su comprensión de las plantas como seres inteligentes con los que es posible comunicarse de formas ajenas a la cultura occidental.
Desde entonces, Andrés ha trabajado con la ayahuasca como una vía para reconectar con la naturaleza, especialmente con las plantas medicinales. Entre 2011 y 2013 estudió y sirvió en el Temple, y más adelante profundizó su formación con la Maestra Shipibo Ynés Sánchez y su familia, a orillas del río Ucayali. Allí completó dietas de espíritus de plantas y aprendió a trabajar con medicinas vegetales, incluida la ayahuasca.
Desde entonces, ha dedicado su labor al servicio de plantas medicinales dentro de la tradición Shipibo en Europa y América Latina. Ahora, de regreso en el Temple, acompaña a los huéspedes en la integración de sus experiencias con medicina de plantas, apoyándose en su propio recorrido y en su amor de toda la vida por la naturaleza.
Andrés también está comprometido con tender puentes interculturales y explorar nuevas narrativas que favorezcan la convivencia desde la reciprocidad y el respeto. Cree en aprender juntos y en descubrir formas más sanas de relacionarnos con el mundo natural. Sus viajes lo han llevado por distintos lugares: en Indonesia aprendió teatro de sombras; en Inglaterra enseñó artes creativas a personas sin hogar y a presos; y en Brasil estudió arteterapia y cuidó plantas medicinales en la zona rural donde se estableció.