
De niño, mi familia cultivaba una pequeña parcela y obtenía alimentos con métodos naturales. Mi madre cocinaba de maravilla y su forma lúdica de trabajar con los ingredientes me marcó, sobre todo su gusto por inventar platos nuevos. Ahí descubrí por primera vez cuánto disfruto alimentando a las personas.
Más tarde, al entrar en el sector de la hostelería, me desanimó ver cómo se abastecían los ingredientes, por ejemplo, con alubias finas traídas de Kenia cuando podían cultivarse cerca, y también el uso intensivo de químicos y pesticidas en nombre del beneficio. Empecé a buscar un lugar donde los ingredientes pesaran más que el lucro, y esa búsqueda me trajo aquí.
Nuestra filosofía gastronómica “Soil to Gut” sitúa el ingrediente en el centro. Me encanta pasar tiempo en la tierra, recoger, oler, probar y conectar con lo que cultivamos. Cada plato que preparo nace del corazón, y el cuidado que pongo en nuestra comida es mi manera de expresar amor por nuestros huéspedes.