
Anna, formada recientemente en la Dorset School of Biodanza y titulada en febrero de 2026, aporta a su trabajo una presencia intuitiva y muy sensible. Tiene una capacidad especial para percibir la energía del grupo y responder a ella con delicadeza, creando un entorno seguro en el que cada participante puede sentirse visto, sostenido y acompañado a abrirse con naturalidad.
Desde su profunda conexión con el corazón divino, guía a las personas más allá de bloqueos emocionales y energías estancadas, favoreciendo procesos de liberación, sanación y transformación interior. Sus sesiones invitan a un regreso suave pero poderoso a la plenitud, donde el movimiento, la emoción y la presencia se entrelazan de forma significativa. Con Anna, la experiencia resulta a la vez enraizante y elevadora, ofreciendo un espacio para un cambio auténtico y sentido desde dentro.