
Tras completar su aprendizaje en 2013, a los 26 años, Antonio Franchini Pangosa ha cultivado una relación profunda y sostenida con los espíritus de las plantas de purificación, entre ellas Aya Albahaca, Noma Noma y Ayahuasca. Su labor refleja un compromiso firme con las prácticas tradicionales de sanación y con la conducción cuidadosa del espacio ceremonial, siempre desde el respeto y la experiencia acumulada.
Además de su acompañamiento en este contexto, también se encarga de supervisar el servicio de baño de harina, aportando equilibrio, continuidad y coherencia al desarrollo general de la experiencia. Quienes participen pueden esperar una presencia serena, atenta y enraizada en años de práctica dedicada, con un apoyo cercano que favorece un ambiente contenido y bien sostenido.