
Arpita es una de las dos yoguinis que acompañan esta peregrinación, aportando una mirada serena y una sensibilidad forjada por años de estancia en India y por décadas de inmersión en la práctica budista. Su forma de compartir transmite calma, profundidad y una presencia muy enraizada, ideal para sostener una experiencia de este tipo.
A lo largo del camino, su guía invita a la reflexión, la atención plena y a una conexión más consciente con la propia senda interior. Gracias a una práctica mantenida en el tiempo, Arpita contribuye a que la peregrinación se viva de manera accesible y significativa, favoreciendo que cada participante avance con mayor intención y presencia.
Junto a la otra docente, ayuda a crear un ambiente de silenciosa fortaleza y enfoque espiritual, respetando el carácter contemplativo de la travesía y acompañando al grupo con una enseñanza constante, cercana y sólida.