
La dedicación de Salvador a las plantas medicinales comenzó desde muy joven, y a lo largo de los años ha tenido la oportunidad de aprender y colaborar con numerosos ancianos y maestros de distintas tradiciones ancestrales.
Está iniciado en prácticas y rituales del Camino Rojo, entre ellos la Sweatlodge, Vision Quest, Sun dance, Star dance, limpias y diversas ceremonias, trabajando también con plantas de poder como Ayahuasca y San Pedro en Ecuador, México y en otros lugares del mundo.
Junto con su familia, es custodio del Hayulima Spirit Sanctuary, un espacio vinculado al cuidado, la transmisión y la preservación de estas enseñanzas.