
Desde muy pequeña, sentí una conexión profunda con la naturaleza salvaje y la fauna, y ese vínculo ha seguido siendo tan importante para mí como la amistad. Hoy, como herborista clínica, me encanta ayudar a las personas a descubrir la sabiduría de las “malas hierbas”. Estas plantas suelen reflejar verdades que quizá hemos olvidado, como la hierba de San Juan, que elige prosperar en suelos alterados y empobrecidos, con muy poca agua y contra todo pronóstico.
También valoro la generosidad de las malas hierbas y siempre busco su permiso antes de recolectarlas, ofreciendo algo a cambio por sus dones.
Mi pasión es crear comidas veganas nutritivas con plantas silvestres. Cocino de forma intuitiva, así que cada plato se convierte en una expresión única, como una obra de arte. Para mí, es una manera de honrar la frescura y la singularidad de cada momento.
Me llena de alegría acompañar a otras personas para que encuentren su pasión creativa auténtica y su confianza en la cocina, de modo que puedan expresarse con claridad y preparar alimentos que sean a la vez deliciosos y nutritivos. Cuando no estoy en el bosque, junto al río o en la cocina, probablemente me encuentres caminando por la montaña, haciendo vivac, leyendo y escribiendo poesía, pintando, tejiendo a ganchillo, bailando o meditando.
Estudié herboristería clínica con Asia Suler, Susun Weed y la Herbal Academy. Mi aprendizaje también incluye una etapa viviendo y formándome junto a herboristas alemanes en Alta Austria, así como con sanadores beduinos en el desierto de Jordania. También aprendí agricultura ecológica con el pionero Mario Salerno.
Estoy profundamente agradecida a todos mis mentores, incluidas las malas hierbas, los animales y los elementales.