
Blagomira, también conocida como Bonnie, siente una profunda inspiración por la vida y por el potencial aún no explorado que habita en la naturaleza humana. Desde muy joven se sintió atraída por el mundo de los espíritus y el misterio, y con el tiempo orientó su interés hacia los antiguos rituales y tradiciones paganas de su Bulgaria natal, así como hacia las propiedades medicinales de las hierbas y plantas de su tierra.
Tras graduarse en periodismo, siguió su curiosidad natural por distintas vías profesionales hasta que, hace 14 años, vivió su primera ceremonia de Ayahuasca. Aquella experiencia se convirtió en una revelación poderosa, uniendo muchas de las búsquedas que formaban parte de su camino personal hacia el autoconocimiento y una relación más profunda con la Madre Naturaleza. Tuvo la fortuna de compartir ese primer viaje con su hermano, y juntos iniciaron un proceso de sanación y descubrimiento interior que los llevó a participar en ceremonias de medicina por toda Europa, a conocer portadores de diferentes linajes indígenas y, más adelante, a organizar y facilitar ceremonias de medicina en su país. Durante ese tiempo también se formó en la tradición de la Red Road, completando un ciclo de cuatro años de Vision Quest y Sun Dance, y recibiendo el honor de acoger la European Sun Dance en su propia tierra.
Actualmente, Blagomira continúa su aprendizaje dentro de la tradición Shipibo-Konibo, que considera un hermoso ejemplo de cómo la medicina de la Ayahuasca puede sostener la sanación de una forma sagrada y responsable. Desde que se unió a la familia de Soltara en el verano de 2022, se ha sentido agradecida de presenciar el entorno seguro creado para los participantes, así como el apoyo brindado a la comunidad Shipibo, trabajando con Maestros de un linaje de sanadores de larga trayectoria y cuidándolos con respeto y honor.
Blagomira también es practicante de breathwork y, durante los últimos tres años, ha explorado el mindfulness y la meditación como herramientas complementarias para transitar la vida y alcanzar el máximo potencial que habita en cada ser humano como expresión de una naturaleza sin límites. Actualmente completa una formación en prácticas para creencias limitantes, integrando este conocimiento en su labor como facilitadora de medicina de plantas con enfoque informado en trauma. Con una presencia positiva y abierta, aporta amabilidad y calidez, además de una facilidad natural para sostener espacios compasivos y acompañar a otros hacia su propia verdad y valor. Cree que la música es otra forma de sanación, y a menudo se la ve tocando el ukelele o aprendiendo y cantando nuevas canciones con una sonrisa luminosa.