
Originario de Santiago de Chile, Boris inició su práctica de Ashtanga Vinyasa yoga en el año 2000. Dos años después amplió su camino hacia el trabajo corporal y las terapias de masaje, prestando especial atención al masaje ayurvédico en Mysore, India. Más adelante regresó en varias ocasiones al país para profundizar en esta formación y seguir enriqueciendo sus estudios de yoga.
Su interés por la sanación a través del contacto manual le llevó a explorar distintas tradiciones de masaje en diferentes partes del mundo. A lo largo de ese recorrido estudió Chuaka y Body Harmony en Santiago, masaje deportivo en Atlanta, así como masaje tradicional tailandés y masaje tailandés con aceite en Chiang Mai.
Gracias a esta trayectoria internacional, Boris desarrolló su propia propuesta de masaje intuitivo. Sus sesiones actúan sobre la estructura ósea, la musculatura y los tejidos para ayudar a liberar tensiones acumuladas, aliviar el miedo y la carga emocional, y favorecer la flexibilidad natural del cuerpo. El resultado es una experiencia profundamente restauradora, pensada para promover la relajación y el alivio del dolor.