
El camino de Carrie hacia la Medicina Tradicional China comenzó de una forma muy cercana para muchas personas: estaba lidiando con problemas de salud que parecían asumibles solo si aprendía a convivir con ellos, o que simplemente no mejoraban con la atención convencional. Cuando una compañera le sugirió probar la acupuntura, decidió hacerlo con la misma actitud con la que llegan muchos de sus pacientes: “Ya he probado de todo, ¿qué puedo perder?”.
Lo que encontró fue una respuesta integral para molestias ginecológicas, digestivas y un dolor intenso en los pies, además de una vocación profesional completamente nueva. La manera en que esta medicina contempla a cada persona como un ser completo, con pensamientos, vivencias y emociones propias, hizo que Carrie se sintiera profundamente vista, escuchada y cuidada. Esa experiencia la marcó y la impulsó a ofrecer ese mismo nivel de atención a los demás.
Hoy en día, disfruta especialmente tratando distintos tipos de dolor, problemas digestivos y salud femenina. También trabaja con cefaleas, alergias, estrés y ansiedad, y cuenta con certificación en acupuntura cosmética para tratamientos naturales del rostro.
A Carrie le encanta de verdad su trabajo y no se imagina haciendo otra cosa, al menos hasta jubilarse a los 95 años en un estilo Golden Girls, con algunas amigas y un número todavía por determinar de gatos.
7 años