
Celimar se acercó al yoga por primera vez con 16 años, acompañando a su madre a una clase, aunque en aquel momento no llegó a enamorarla. Años después, mientras buscaba una forma de equilibrar su entrenamiento en el gimnasio con más trabajo de estiramiento, volvió a practicar y todo cambió. Lo que empezó siendo una sesión semanal se convirtió poco a poco en una auténtica pasión, al descubrir la sensación de arraigo, ligereza y claridad emocional que le aportaba a su día a día. Entre los estilos dinámicos, sintió una especial atracción por Rocket, pero fue 4 Beat Vinyasa —la combinación de respiración, movimiento y música— lo que realmente conectó con ella. Completó su formación de 200 horas en 4 Beat Vinyasa con Hannah Whittingham y Marcus Veda en The Good Life Yoga School.
Como profesora, Celimar destaca por una voz suave pero segura, un ritmo guiado por la respiración y clases que pasan de un flujo energizante a una calma profunda. Desea que sus alumnos terminen sintiéndose enraizados, conectados consigo mismos y recordando que pueden afrontar la vida con confianza y amabilidad. Nacida en Suiza y de raíces dominicanas, habla cuatro idiomas, ama la naturaleza y los perros, y desea seguir ampliando sus estudios en música, sonido y Yin para complementar su enseñanza de Vinyasa.