
Creo que todas las personas tenemos la capacidad de dar forma al sentido, la calidad y la dirección de nuestra vida. Podemos ser fuertes, estar sanos, felices y adaptarnos a cualquier edad. Como profesora, mi labor no consiste solo en sembrar la práctica, sino también en crear las condiciones adecuadas para que florezca. He comprobado que esto sucede mejor en espacios abiertos donde hay amabilidad, optimismo y risas.
Tras completar 200 horas de formación en Hatha, 300 horas en modalidades mixtas, 100 horas de Yin Yoga miofascial y mindfulness, además de varios cursos de anatomía y la formación de profesora de meditación, sigo aprendiendo. Algunas de mis experiencias más valiosas han surgido en el estudio con los huéspedes de Azulfit. Lo que me atrae de este entorno es el enfoque en el juego, la diversión, la calidez y la libertad de experimentar y crecer.
Mi estilo de enseñanza nace de la curiosidad y la conexión. Las clases de yoga están pensadas para aportar energía y empoderamiento, al tiempo que generan una maravillosa sensación de presencia corporal y favorecen la concentración mental y la calma. Ofrezco la meditación como una experiencia profundamente personalizada, apoyándome en distintas prácticas para aliviar el estrés, la ansiedad, el duelo y el dolor, y para cultivar la concentración, la compasión o, simplemente, la paz y la quietud del silencio.