
El camino de Crystal con la medicina de las plantas comenzó hace unos ocho años, cuando buscaba alivio para la depresión y la ansiedad, sin imaginar que aquella búsqueda transformaría su vida de manera tan profunda. Más adelante, un evento traumático la dejó con un TEPT severo y pasó los cuatro años siguientes, en gran parte en soledad, rodeada de naturaleza y cultivando un vínculo íntimo con las plantas y con el espíritu de la Tierra.
La terapia convencional nunca le resultó del todo adecuada, aunque la llamada de las plantas siguió presente. Cuando llegó el momento, se entregó por completo al proceso, integrando medicina de las plantas con sanación somática, yoga, breathwork, meditación y sanación con sonido. Gracias a este camino, pudo acompañar no solo la recuperación de su TEPT, sino también las heridas de la infancia que había cargado durante años.
Hoy, Crystal es facilitadora de medicina de las plantas informada en trauma, profesora certificada de yoga y está formada en sanación con sonido. Aporta a su labor una presencia intuitiva y compasiva, y lo que comenzó como una vía de sanación profundamente personal se ha convertido de forma natural en una vida de servicio, apoyando a otras personas en sus propios procesos de transformación.
Durante los últimos tres años, ha colaborado en diversos espacios ceremoniales, ayudando a sostener entornos seguros y transformadores con reverencia, integridad y amor. A finales de 2024 encontró Arkana, un lugar que sintió como volver a casa. Allí se siente honrada de formar parte de un equipo y una familia que comparte sus valores de integridad, compasión y armonía con la naturaleza, así como la misión de sanar un corazón a la vez, mientras presencia la profunda sanación que emerge a través del trabajo de los chamanes.
Fuera de su labor, Crystal disfruta del bushcraft, las habilidades de supervivencia, la jardinería, el tiro con arco, crear medicinas naturales, productos y artesanías a partir de la tierra, aprender nuevos instrumentos y bailar, siempre buscando maneras de mantenerse en sintonía con la Tierra y su sabiduría sagrada.