
Trovador consciente. Acompaña en la oscuridad llevando luz a través de la música y la palabra.
Hombre de medicina. Guardián y músico del espacio sagrado de ceremonia.
Daniel, conocido también como “Achu” —espíritu del mono— por su familia de la selva, nació en Caracas, Venezuela, y vive en Europa desde 2010.
Su camino en la medicina comenzó a los veinte años, cuando se adentró en los hongos sagrados en los Andes venezolanos. Más tarde inició su senda con Yagé (Ayahuasca), guiado por las familias Lucitante y Descanse, quienes le enseñaron y le dieron permiso para servir la medicina. También compartió con Taita Alexander Queta, nieto y cocinero de Taita Mayor Querubín Queta Alvarado, de quien aprendió su forma de servir; y con Taita Samith Osorio, amigo cercano que le enseñó a preparar la medicina, acompañar y orientar a las personas en su proceso de sanación. Todos ellos pertenecen a la tradición Cofán del Putumayo, en la selva de Colombia.
Trabaja desde la transparencia, la humildad y, por supuesto, la buena música. En su forma de servir siempre hay espacio para la alegría y la sanación, caminando con honor y disciplina la senda del Yagé. Comparte ceremonias junto a su familia, con quienes co-crea momentos profundos y continúa la tradición que los mayores Cofán les transmitieron en cada visita a la selva.
Su pasión es acompañar procesos de sanación a través de la música y las palabras. Su mantra para la ceremonia es: “No estás solo”. Desde el amor y la sencillez, aporta al espacio la fuerza y la ternura de lo sagrado masculino.
Según la historia Cofán, al principio no existía nada. Solo estaba el dios Chiga, creador del Sol y la Luna. De un rostro luminoso con dos estrellas por ojos nacieron las plantas y los animales. Al final, dijo: “Es tiempo de llamar a la gente”. Entonces los convocó con un grito y aparecieron personas adornadas con plumas de colores y flores fragantes. Ellas respondieron: “Somos los Cofán”. El Sol y su esposa, la Luna, recorren el cielo en una canoa y lo cubren una vez al día, iluminando el universo.
El pueblo Cofán está formado por unas 2.100 personas originarias de la provincia de Sucumbíos, al noreste de Ecuador, y del sur de Colombia. También llamados Quijos, son horticultores itinerantes, pescadores y cazadores-recolectores. Cultivan maíz, yuca, plátano, frijol, ají, café, arroz y árboles frutales. Algunos hombres trabajan como jornaleros en fincas de colonos. En Ecuador, se dedican a la construcción de canoas de fibra de vidrio. Son pequeños agricultores. Las mujeres elaboran y comercializan semillas, fibras naturales y artesanías en barro.
Su relación con la naturaleza es armónica. Son protectores y guardianes de ella, así como cuidadores de su gente, ejemplo de paz y hermandad. Su lengua, exclusivamente oral y en peligro inminente de desaparición, se llama A’ingae y no ha podido clasificarse dentro de ninguna familia lingüística. Es una lengua aborigen única en su linaje, aún viva en la mayoría de las comunidades en la comunicación cotidiana. La mayoría de los Cofán también habla español.
Como otros pueblos indígenas de la región, mantienen una relación muy cercana con las plantas medicinales y mágicas. El Taita (padre, shaman) o Mayor (anciano) es una de las figuras más importantes de su organización social; representa la máxima autoridad tradicional, y el Yagé (Ayahuasca) es fundamental en su sistema de representación. Los Taitas Cofán gozan de gran reconocimiento entre otros pueblos indígenas por su amplio conocimiento del Yagé, y son considerados maestros y grandes sabios, por lo que reciben profundo respeto.
El Yagé se utiliza en contextos rituales para la adivinación, la toma de decisiones, la resolución de conflictos y el tratamiento médico. En la cosmología Cofán, las enfermedades se dividen entre las de origen físico y las de origen mágico o sobrenatural. Además, el Yagé permite diagnosticar condiciones, conocer pulsos, orina, visualización y el manejo de la huaira. Según la Organización Nacional Indígena de Colombia, para los Cofán la educación y la cultura se sostienen sobre cuatro pilares: el pensamiento de los mayores, las lenguas nativas, las plantas sagradas y las normas y valores de la cultura.
En la actualidad, los Cofán controlan casi 4.000 km² de selva. Es solo una parte de los más de 30.000 km² que pertenecieron a su nación ancestral. En Ecuador, sus tierras han sido contaminadas principalmente por empresas petroleras. En Colombia, han sido invadidas por ganaderos, cultivadores de coca y compañías petroleras.
Hoy su organización se basa en la comunidad. Su unión dio origen a la Organización Indígena de los Cofanes de Ecuador, OINCE, que reformó sus estatutos para convertirse en la Federación Indígena de la Nacionalidad Cofán de Ecuador, FEINCE.