
Impulsada por la convicción de que la pasión puede convertirse en propósito, Dawn dio el paso hacia la enseñanza del yoga a comienzos de 2019, tras construir una sólida trayectoria en trabajo social y educación. Ese recorrido hizo que su labor en el ámbito del bienestar surgiera de forma natural, como una prolongación de su compromiso con la salud mental y la conexión humana. Sus clases se inspiran en la idea de que la vulnerabilidad nos une, creando un espacio cercano y acogedor para todos los niveles, incluidas las personas que se inician por completo.
En el centro de su forma de enseñar está ahimsa, o no violencia, entendida tanto hacia dentro como hacia fuera. Su enfoque invita a tratarnos con amabilidad y a relacionarnos con el entorno desde la compasión, favoreciendo una práctica serena, enraizada y respetuosa. Además, ha completado una formación de yoga chamánico, integrando aprendizajes vinculados a las plantas medicinales en su desarrollo como docente, junto con estudios adicionales de yoga avanzado de 300 horas, pre y posnatal, infantil y yoga SUP.