
No comencé mi camino como practicante de sonido, sino como desarrollador de software. Gracias al amor de mi esposa por el yoga y la espiritualidad, volví a conectar con la meditación y los cuencos tibetanos. No eran algo del todo nuevo para mí, sino como viejos amigos cuyas voces por fin había aprendido a escuchar.
Esa reconexión abrió una senda que no pude ignorar. Durante más de 7 años he compartido sesiones y formaciones de sonido, guiado no solo por la técnica, sino por la experiencia directa de cómo el sonido puede transformar de verdad nuestro estado de ser.
Con raíces en India, honro la tradición mientras creo espacios abiertos y acogedores para una práctica contemporánea. No me limito a enseñar métodos: invito a vivir el sonido desde dentro, para que cada persona pueda sostener espacios auténticos y profundamente nutritivos.
No eran algo del todo nuevo para mí, sino como viejos amigos cuyas voces por fin había aprendido a escuchar.