
Siempre he buscado un sentido en la vida. Para mí, incluso lo más pequeño sucede por una razón. Llegué a Laukinė vyšņa para dedicarme un tiempo a mí misma. No era el primer estudio en el que practicaba yoga, pero sí el primero que me llevó a adentrarme en este mundo de una forma tan profunda. Con el tiempo, mi interés por la filosofía del yoga fue creciendo; las clases de filosofía dieron paso a retiros... Empecé a sentirme más dueña de mis emociones, mejoraron mis relaciones, me resultó más fácil salir de mi zona de confort y hice amistad con la disciplina. Comprendí que, juntos, podemos lograr más.
Para mí, el yoga es un camino para conocerme, aceptarme, vivir y aprender. Es un recorrido largo, continuo, lleno de curvas e interés, con retos, nuevos encuentros, experiencias agradables y, por supuesto, significado.
Por eso estoy aquí: para compartir esta experiencia contigo. Ven y sé recibida como parte de la familia, para vivir el yoga en compañía.