
Profundamente vinculado al mundo natural, Diego vive desde un compromiso firme con el cuidado y la protección de la tierra. Su relación con los elementos impregna tanto sus rituales cotidianos como la labor que comparte, en la que el agua y las duchas frías ocupan un lugar esencial para aquietar la mente, cultivar la resiliencia y afinar la conciencia corporal.
Hace más de diez años conoció la medicina del Yagé, una experiencia que marcó un antes y un después en su camino. Desde entonces, ha dedicado su servicio a acompañar a otras personas en ceremonias, aprendiendo con humildad de los mayores y profundizando de manera constante en la sabiduría ancestral. Su presencia se sostiene en el respeto, la atención plena y la intención de ofrecer un espacio sagrado para la sanación y la transformación.
Además, Diego es artesano y crea piezas hechas a mano con materiales naturales, especialmente madera, un trabajo en el que une creatividad, sensibilidad y sostenibilidad.