
Tras recorrer el mundo en busca del lugar ideal para dar forma a su visión y convertirlo en hogar, Dylan e TK encontraron en la hermosa región de Umbría ese espacio que tanto habían imaginado. Durante los últimos 14 años vivieron en Ámsterdam, dedicándose con esfuerzo a una vida en la que muchas decisiones se tomaban desde la mente y no desde el corazón. Seguían el camino que parecía más sensato, aunque no siempre fuera el que realmente sentían como propio, hasta que comprendieron que ese ritmo ya no era sostenible y que necesitaban un cambio profundo.
Así decidieron escuchar más atentamente lo que de verdad sentían y dejarse guiar por el corazón, sin dejar de contrastarlo con la razón para asegurarse de no dar pasos temerarios. Con el tiempo, ambos llegaron a un mismo acuerdo interior: mente y corazón coincidían por fin. Y fue precisamente esa alineación la que les condujo hasta aquí. Hoy sienten que están exactamente donde deben estar.