
Nacida en una familia de sanadores, Edita, hija de Teolinda, lleva en el corazón los cantos del bosque. Su camino comenzó a los quince años, cuando escuchaba a su abuelo entonar los antiguos ícaros de Ayahuasca. Noche tras noche, se sentaba a su lado en ceremonia, fascinada por la fuerza de su voz y por la presencia de la medicina. Lo que al inicio fue una escucha silenciosa se transformó pronto en participación: su propia voz se unió a la de él, aprendiendo cada melodía y cada vibración, hasta que una noche se descubrió cantando sola, guiada por el espíritu de las plantas.
Su primer aliado fue Pion Colorado, la planta que abrió su senda y fortaleció su vínculo con el mundo espiritual. A través de años de entrega y aprendizaje, se ha convertido en una mujer medicina suave y poderosa, cuyos cantos transmiten tanto la dulzura de la juventud como la profundidad de la sabiduría ancestral.
Sentarse con Edita en ceremonia es sentir el puente entre generaciones. Junto a su madre, Mama Teolinda, expresa una armonía poco común de poder femenino: las raíces profundas de la mayor y la floración vibrante de la hija. Su unión teje una energía que sostiene y eleva, reflejo de confianza, linaje y tradición viva.