
Con base en el sureste de Londres, Eleanor Hann ha vivido siempre a través del movimiento. Su formación en danza clásica sigue marcando su manera de enseñar, mientras que su trabajo como directora en el ámbito musical y del contenido de marca aporta una mirada creativa y muy enraizada a todo lo que hace. El yoga ha sido clave para cultivar una relación más amorosa y equilibrada entre mente, cuerpo y espíritu, y transmite ese mismo cuidado a las personas a las que acompaña.
Sus clases son fluidas, expresivas y profundamente conectadas con el cuerpo, e invitan a moverse con libertad y a reconectar con el ritmo físico e الداخلي. Inspirada por el budismo de Nichiren y la filosofía tradicional del yoga, propone entender esta práctica como algo más que movimiento: una vía espiritual con capacidad real para transformar, sanar y favorecer el crecimiento personal.