
Hay lugares que son mucho más que un paisaje. Determinadas montañas, cuevas, manantiales, arboledas y desiertos son comprendidos como poderosos seres divinos, presentes a simple vista y dispuestos a sostener a los seres humanos.
No todo desafío puede resolverse únicamente con el esfuerzo personal. En distintas partes del mundo, las personas han peregrinado durante siglos a espacios sagrados para buscar orientación, sanación, propósito, mejores relaciones, una pareja de vida, abundancia, comunidad, conexión con la naturaleza, crecimiento espiritual, comunión con lo Divino, paz y alegría. A menudo, estos viajes también se emprenden para descubrir la identidad más profunda de uno mismo y dar forma a una labor que refleje el alma.
Tradicionalmente, los lugares sagrados se abordan de una manera concreta, ofreciendo presentes a cambio de su ayuda. Estas indicaciones han sido conservadas por generaciones de guardianes de la tradición, y siempre es necesaria la guía de una persona viva que la custodie. En las peregrinaciones dirigidas por Eliot Cowan, guardián de la tradición en el linaje huichol, el trabajo implica un ciclo anual de visitas al lugar o lugares sagrados, siempre desde el respeto, la devoción y la formalidad.
Cuando una persona peregrina se encuentra con un lugar con plena sinceridad, el lugar responde del mismo modo. Una participante compartió su experiencia cinco años después de completar sus visitas anuales: tras enviudar dos veces y perder a su hija adolescente, a su hermano y a varios amigos muy cercanos, temía estar perdiendo la cordura a causa de un alzhéimer precoz. Le pidió a su lugar de peregrinación que le revelara si había algún sentido en tantas pérdidas, y recibió mucho más de lo que esperaba. Salió del aislamiento y encontró el valor para vivir con una conexión más profunda con la comunidad. Estableció límites más claros con su familia, de modo que su papel de cuidadora dejara de ir en detrimento de su propio bienestar. Como resultado, su relación se volvió más plena y saludable. De forma inesperada, un nuevo amor le llevó a la relación más satisfactoria de su vida. También comprendió que la memoria que estaba perdiendo era la memoria de sí misma. Lo que siguió creciendo fue su sentido de identidad verdadera y de propósito al servicio de los demás, junto con una calma profunda y una alegría que sostienen su vida cotidiana. Siente que la vida la sostiene, con un corazón que sabe que todo está en su lugar y a su debido tiempo.
En el mundo occidental contemporáneo, este tipo de trabajo de peregrinación ha sido, con frecuencia, difícil de acceder. Tradicionalmente ha exigido viajar a lugares remotos, a veces en condiciones complicadas o incluso peligrosas, y no siempre hay guías auténticos disponibles. Desde hace más de veinte años, Eliot Cowan ha acompañado discretamente a personas occidentales a lugares sagrados de Estados Unidos, México y otros países, con la autorización explícita de sus mayores, de sus ancestros y del Dios del Fuego. Recientemente, tres magníficos lugares de California han indicado que pueden ayudar a más personas y desean hacerlo. Si sientes la llamada de explorar si la peregrinación puede ser adecuada para ti, contacta más abajo.