
Responsable de comunicaciones. En 2013, Michael me introdujo en la meditación. Por entonces trabajaba en un exclusivo club de bienestar en Londres y, a través de un cliente, supe del London Meditation Centre. Él llevaba una vida intensa, viajaba por todo el mundo mientras dirigía una empresa multimillonaria, pero siempre transmitía calma y era uno de los clientes más amables. Cuando descubrí que la meditación era su secreto, supe que quería aprender. La meditación ha transformado mi vida: me ha aportado claridad, una salud mental sólida, equilibrio y mucho más. Me encanta estar en el centro de un cambio así, y conectar a las personas con las enseñanzas de Jillian y Michael me inspira cada día. Acompañar a los estudiantes en su camino como meditadores es un privilegio. Llegan buscando sentirse mejor y, cuando aprenden a meditar, es como si se encendiera una luz. Formar parte de ese crecimiento, y saber que nuestro trabajo marca una diferencia real, resulta profundamente gratificante.