
Para mí, el yoga es un camino de autodescubrimiento y crecimiento constante.
Me interesé por primera vez en la práctica física de las asanas hace seis años, buscando algo que apoyara tanto al cuerpo como a la mente. Tenía un deseo claro de encontrar una forma de movimiento que me resultara estimulante, pero estuve a punto de rendirme hasta que asistí a mi primera clase de yoga.
Esa primera experiencia no fue amor a primera vista. Se sintió más bien como una ducha fría y como una pregunta dirigida a mí misma: ¿de verdad no soy capaz de darle a mi cuerpo la fuerza para moverse? La mayoría de las posturas no me resultaban ni fáciles ni cómodas, así que desarrollé una gran determinación para seguir practicando hasta que el movimiento dejara de generar incomodidad. Ese proceso continúa hoy, aunque desde una perspectiva muy distinta, con más atención plena y una visión más integral.
Tras completar la formación como instructora de yoga (RYT200) en 2021, comencé a impartir clases presenciales. En 2023, mi camino también me llevó a la terapia corporal a nivel de masaje, y sigo aprendiendo para comprender mejor el mecanismo humano y la relación entre el cuerpo y el bienestar mental. Lo que más me importa es que habitar tu cuerpo se sienta bien, seguro y agradable.
Te invito a construir tu propia amistad auténtica con el movimiento físico. No tiene por qué ser a través del yoga: simplemente mantente abierta, explora y sigue buscando hasta que sientas que vivir de otra manera ya no merece la pena.