
Originario de Suecia, Enrique vive de forma permanente en la selva desde 2015, un entorno que se ha convertido en el escenario de su transformación personal y profesional. Tras años de viajes y una larga lucha contra una depresión severa, encontró un alivio profundo a través de la ayahuasca, una experiencia que marcó un antes y un después en su vida. Ese proceso le llevó, más adelante, a fundar La Luna después de pasar un año conviviendo con chamanes y profundizando en esta práctica.
Su recorrido está respaldado por una sólida trayectoria: ha participado y facilitado más de 1.000 ceremonias de ayahuasca. Además, cuenta con certificaciones en primeros auxilios, desfibrilador externo automático y RCP, y forma parte activamente del Zendo Project de MAPS. Paralelamente a su labor en la selva, sigue cursando estudios de teología a distancia en la Stockholm School of Theology, una muestra de su interés constante por la sanación, el sentido vital y la exploración espiritual.