
En 2005, Esther trabajaba como clínica en adicciones y salud mental, al mismo tiempo que hacía modelaje fitness a tiempo parcial, cuando una amiga cercana le hizo una sugerencia sencilla: “Esther, necesitas yoga”. Fue amor al primer sudor. Con formación en trabajo social y salud mental, comprendió enseguida la relación entre la práctica física y la sanación emocional, y sintió cómo comenzaba su propia transformación. Esa experiencia la llevó a su primera formación de profesores en 2006, con el deseo de compartir ese regalo con sus clientes y pacientes.
A partir de ahí, Esther asumió funciones como staff y docente en futuras formaciones de profesores, donde supervisó clínicas de posturas y coimpartió certificaciones de CPR y Primeros Auxilios entre 2008 y 2010. Hoy disfruta enseñando a estudiantes en Yoga 360 y en estudios de todo el mundo. Cuando no está en la sala caliente, probablemente sigue sudando: haciendo senderismo, jugando en el océano o pasando todo el tiempo posible con su perro, John Bubba Wick.
En sus clases, los alumnos pueden esperar una práctica enérgica, con un fuerte enfoque en la precisión, la alineación y la respiración. Esther cree que el yoga es para cada CUERPO y se compromete a hacer que cada práctica funcione para TI. Llega con el corazón y la mente abiertos, trabaja con intensidad, ríe y permite que el resto se despliegue.