
En la maloca, Filacio Muñoz aporta una presencia serena y profundamente amable que envuelve el espacio desde el primer momento. Su voz, junto con su espíritu cercano, contribuye a crear un ambiente de calidez, apertura y conexión, ideal para quienes buscan vivir una experiencia más íntima y consciente. Como cuñado de Ricardo e hijo de Miguel, lleva consigo una línea familiar que se percibe en la sinceridad y el cuidado con que entrega su canto.
Sus ícaros, suaves pero llenos de fuerza, tienen la capacidad de tocar el corazón y acompañar a los participantes en un viaje interior más profundo y significativo. Con una energía naturalmente luminosa y una sonrisa que parece no apagarse nunca, Filacio transmite confianza y ligereza en cada encuentro. Su canto sostiene los retiros con delicadeza y transformación, ofreciendo un espacio propicio para aflojar tensiones, reflexionar y acercarse, paso a paso, a la persona que cada uno desea ser.