
Francesca Barone es médica naturópata y nutricionista holística, dedicada a acompañar procesos de sanación desde una mirada integradora y centrada en la persona en su totalidad.
Creció en el Medio Oeste de Estados Unidos y, desde muy joven, fue testigo de enfermedades y sufrimiento importantes en su familia y su entorno. Esa experiencia despertó en ella una vocación temprana de servicio. Al marcharse de casa siendo aún joven, inició un recorrido de exploración por distintos lugares del mundo que amplió su comprensión sobre la medicina mente-cuerpo y las enseñanzas espirituales.
Su trabajo se orienta a ayudar a otras personas a recuperar vitalidad y plenitud, atendiendo a los orígenes más profundos del dolor. Francesca acompaña a sus clientes a reconectar con la capacidad de autocuración, la terapia basada en la compasión y una relación más sólida con el Espíritu.
Desde que comenzó su práctica con sanación chamánica y medicina de plantas, ha guiado a cientos de personas en la liberación de traumas y desequilibrios emocionales que habían condicionado su vida durante años. Su enfoque ofrece un apoyo cercano y enraizado, a medida que los clientes se alejan de los modelos médicos occidentales centrados únicamente en los síntomas y entran en un proceso transformador de descubrimiento de las raíces de la enfermedad, a menudo vinculadas a experiencias de la primera infancia.
Como profesional informada en trauma y estudiante de larga trayectoria del trabajo de Gabor Maté, Francesca está especializada en trauma del desarrollo temprano, sanación somática y terapia de adicciones. Su compromiso es profundo: ayudar a las personas a descubrir libertad emocional y una vitalidad encarnada a través de prácticas de sanación holística.
Tras recorrer su propio camino a través de la adicción y la desconexión, vivió un punto de inflexión decisivo durante su primera ceremonia de Ayahuasca, guiada por maestros Shipibo que siguen siendo sus maestros de por vida. Su respeto por el linaje Shipibo ocupa un lugar central en su vida, y siente una gratitud profunda hacia los sanadores con los que trabaja.
Francesca cree que toda persona merece libertad emocional y una salud sostenible. Gracias a su propio proceso de sanación, ha integrado la compasión y la autoaceptación, e invita a otras personas a acoger con amor cada parte fragmentada de sí mismas.
Como estudiante y exploradora de toda la vida, continúa profundizando en su trabajo con la medicina de plantas, tendiendo puentes entre la sabiduría indígena ancestral y la urgente necesidad de sanación colectiva en el mundo occidental.