
Cuando fui invitado a incorporarme a Choose Again a comienzos de 2012, apenas podía creerlo. Sentí que, por fin, todo encajaba. En ese instante supe que estaba ante la oportunidad de mi vida: la posibilidad de vivir la existencia que siempre había imaginado para mí, entregado a la Verdad y al autoconocimiento.
Algo muy parecido me había ocurrido unos 20 años antes con otra de mis grandes pasiones: la cocina. También entonces se me presentó la ocasión de convertir una afición en mi camino profesional. Al mirar atrás, todavía me asombra cómo ambas oportunidades llegaron de manera tan natural. Yo solo tenía que decir sí. Y lo hice: un sí rotundo y sincero, entonces y ahora.
Eso no significa que no haya atravesado obstáculos. Pero cada vez veo con más claridad que justamente para eso estaban esos desafíos: para encontrarme con los muros que creía reales y descubrir que solo eran el reflejo de mis propias limitaciones, levantadas por nadie más que por mí mismo.
En mi etapa anterior como chef y orientador laboral, ya trabajaba acompañando a personas que vivían momentos difíciles: refugiados políticos, personas llegadas de países marcados por la guerra, quienes luchaban con problemas de drogas o alcohol, exconvictos, pacientes psiquiátricos o personas que habían permanecido desempleadas durante mucho tiempo. Personas quizá no tan distintas de mí. Al ofrecerles un espacio seguro donde pudieran reconectar con su propio valor, descubrí que yo también estaba sanando en ese proceso.
Por eso, el trabajo que realizo ahora dentro de Choose Again es simplemente el siguiente paso en ese mismo camino. Para mí tiene todo el sentido que lo que doy también lo reciba; dicho de otro modo, tu sanación es mi sanación. Me siento profundamente agradecido de seguir este recorrido contigo dentro del marco claro de Choose Again, utilizando el proceso de seis pasos que tenemos a disposición. Es sencillo, práctico y altamente eficaz.
Y que sea, además, un viaje alegre. Sí, honesto y valiente, por supuesto; pero también recordando reírnos de nosotros mismos, porque al final la risa es lo único que merece mi locura.