
Gerda Mincevičienė llegó al estudio como una persona sencilla, con el deseo auténtico de aprender yoga. Desde el primer momento, sintió una profunda conexión con esta práctica y con su filosofía, lo que la llevó a implicarse cada vez más, participando en distintos grupos y ampliando su experiencia paso a paso.
Más adelante, asistió al campamento de yoga organizado por “Wild Cherry”, una experiencia que le permitió profundizar en la dimensión filosófica del yoga y en la correcta ejecución de las asanas. Su dedicación y constancia no pasaron desapercibidas, y finalmente fue invitada a continuar su camino en el yoga dando clases de Hatha Yoga para principiantes.