
Desde 1996, Gina Cunningham ha dedicado su vida al yoga, atraída primero por su exigencia física y, con el tiempo, por las capas más profundas de la práctica. A lo largo de los años ha aprendido junto a maestros excepcionales, cuya guía amplió su visión del yoga, la atención plena y su aplicación en la vida cotidiana. Su enseñanza ha evolucionado hacia un estilo dinámico y físicamente estimulante, sin perder la compasión, la generosidad y el humor. Gina cree que aquello que practicamos termina formando parte de quienes somos, y se siente inspirada por la claridad y la ligereza que pueden surgir a través del movimiento consciente, la respiración y la meditación. Su enfoque invita a fortalecer el cuerpo, abrir espacio y cultivar mayor paz y bienestar dentro y fuera de la esterilla.