
Desde 2018, Giovanna, nacida en Sicilia, forma parte esencial del equipo de cocina, aportando cercanía, entrega y una energía madrugadora que se nota desde primera hora. Se levanta antes del amanecer para preparar desayunos deliciosos, pensados para que los huéspedes recuperen fuerzas tras una práctica de yoga revitalizante y comiencen el día bien nutridos, con sensación de ligereza y vitalidad.
Su presencia añade al retiro un toque muy humano, casi familiar, que hace que cada mañana se viva con calidez y cuidado. Más allá de su talento en la cocina, Giovanna también forma parte de la historia compartida de la familia Floripa: su hijo es el mejor amigo de Ettore, el fundador, un detalle que refleja el espíritu cercano y unido que define esta experiencia. Gracias a su trayectoria y a su vínculo auténtico con la comunidad, contribuye a crear un ambiente sereno y acogedor que permanece en la memoria de los huéspedes mucho después de su estancia.