
Guiada por las palabras de Baba Hari Dass, “Si trabajas en yoga, el yoga trabajará en ti”, Gita ha comprobado cómo esa idea se ha hecho realidad a lo largo de su camino. Comenzó a practicar yoga en el año 2000, cuando estudiaba en la universidad y buscaba una forma de gestionar el estrés y cuidar su salud mental. Con el tiempo, la práctica dejó de ser solo una herramienta para encontrar equilibrio y se convirtió en una base que influye en su vida diaria, en sus relaciones, en su manera de ver el mundo y en su vínculo con la comunidad.
Gita Tanya completó su formación de 200 horas en el Salt Spring Centre of Yoga en 2011, seguida de su formación de 500 horas en Mount Madonna en 2014. Es E-RYT 500, profesora de yoga registrada con experiencia, por Yoga Alliance, y obtuvo un diploma de 800 horas en terapia de yoga en 2019. También cuenta con la certificación C-IAYT como terapeuta de yoga, otorgada por la International Association of Yoga Therapists. Desde 2011 enseña yoga y, desde 2016, forma parte del equipo docente del programa de formación de profesores del Salt Spring Centre of Yoga. Comprometida con el aprendizaje continuo, valora la educación constante tanto para su desarrollo profesional como para su crecimiento personal. Inspirada por el recordatorio de Babaji de “enseñar para aprender”, integra esta filosofía en cada clase, aprendiendo de cada experiencia y compartiendo los beneficios sanadores y transformadores de una práctica constante, dentro y fuera de la esterilla.
Gita crea un espacio acogedor y compasivo en el que todos los cuerpos son bienvenidos. Su enseñanza suave combina movimiento, respiración, meditación y filosofía para favorecer la calma interior, la conexión y el bienestar.
Fuera de la enseñanza, Gita Tanya disfruta de hacer senderismo, montar en bicicleta, cuidar el jardín y practicar yoga. También le encanta pasar tiempo al aire libre con su esposo y su perro.