


Desde muy pequeña, Gretchen sintió una conexión especial con el movimiento. Empezó a tomar clases de danza con solo cuatro años, y fue precisamente a través de esa formación como descubrió el yoga. Su vínculo con esta práctica se intensificó en 2007, cuando se trasladó a San Francisco y conoció Laughing Lotus Yoga Center, un lugar en el que enseguida se sintió como en casa. En 2012 completó su formación de 200 horas como profesora en Laughing Lotus y, ese mismo año, se mudó a Ámsterdam.
Sus clases se caracterizan por combinar reto y juego, uniendo respiración y movimiento con la fluidez propia de la danza. Gretchen anima a cada alumno a explorar su forma personal de التعب? expression within the practice, creando un espacio creativo, empoderador y lleno de vida.