
Hailey descubrió el yoga en la universidad, atraída al principio por sus beneficios físicos. Sin embargo, con el tiempo se convirtió en un refugio para su corazón, su mente y su espíritu mientras avanzaba en sus estudios. A través de la práctica, fue cultivando amor propio, compasión y una conexión más profunda con su yo más auténtico. El yoga le abrió la puerta a una forma de vivir más enraizada y con mayor sentido.
En 2020, mientras estaba en Costa Rica, conoció el trabajo de respiración. Lo que empezó como una relación de amor-odio terminó convirtiéndose, poco a poco, en la pieza que le faltaba en su práctica. La respiración se reveló como una medicina poderosa: sanadora, transformadora y profundamente conectiva. Desde agosto de 2020, sostener espacios de breathwork se ha convertido en su mayor pasión. Aborda este trabajo como algo sagrado, creando contenedores intencionales y sostenedores para que otras personas exploren su propia sanación y verdad.
Tras el nacimiento de su hijo en 2022, sintió el llamado de afrontar sus miedos de larga data en torno a la muerte. Completar el Death Doula Program de la Anam Cara Academy despertó en ella una devoción por normalizar las conversaciones sobre el morir. Sigue profundizando en su propia relación con la muerte mientras acompaña a otras personas a hacer lo mismo, convencida de que atenderla con honestidad abre el camino hacia una vida más plena y armoniosa.