
Nacido en Kuwait en 1974, de padres egipcios, Hani vio cómo su vida cambiaba de rumbo a los 16 años, cuando la Primera Guerra del Golfo le llevó a permanecer en Egipto. A partir de entonces comenzó una etapa de nueve años especialmente difícil, marcada por el consumo de drogas y un estilo de vida convulso.
Tras finalizar sus estudios, comprendió que la Ciencia Agrícola no era la senda que debía seguir. Entonces se orientó hacia la publicidad y trabajó como director de arte en Oriente Medio. Sin embargo, ni el ritmo acelerado, ni el glamour, ni el éxito de Dubái lograron llenar el vacío interior que arrastraba. Con el tiempo, esa sensación se intensificó hasta convertirse en una fase dolorosa de pérdidas económicas, problemas de salud y pensamientos suicidas.
En medio de esa oscuridad, la meditación, el yoga y la espiritualidad le abrieron una nueva puerta. Hani inició un sincero proceso de autoconocimiento y sanación. Durante sus meditaciones recibía una y otra vez el mismo mensaje: “Ríndete y viaja”.
Siguiendo esa guía interior, dejó atrás su trabajo, sus pertenencias y la vida conocida en Dubái. Su recorrido lo llevó por Europa, Australia, Egipto, Malasia, Bali, Vietnam y Camboya. En ese camino desarrolló una conexión profunda con la naturaleza, comunicándose con plantas, animales e insectos, a los que llamaba con cariño sus “gurús”. Al mismo tiempo, fue profundizando en su práctica de sanación a través del trabajo con cristales, las cartas del tarot, la meditación en movimiento, el yoga, el breathwork, el bodywork, la sanación energética y la sanación con sonido.
Su búsqueda de sabiduría le acercó a las enseñanzas de Baba Ram Dass, Osho, Jiddu Krishnamurti, Alan Watts y Eckhart Tolle. Con el tiempo, su vida se transformó y comenzó a trabajar con medicinas de plantas, convirtiéndose en un chamán de confianza en este ámbito, mientras seguía explorando otras tradiciones chamánicas.
Su camino le llevó al Hariharalaya Yoga and Meditation Retreat Center, en Siem Reap, donde vivió durante dos años y medio en comunidad como chamán y sanador. Allí profundizó su vínculo con maestros como Swami Ramdas, Papaji, Karl Renz, Nisargadatta Maharaj y Anandamayi Ma. Un sueño poderoso también le conectó con Ramana Maharshi, que se le apareció como su padre.
En Hariharalaya conoció a su alma gemela, Sissi, y comenzó una nueva etapa. Viajaron a Egipto y allí intercambiaron sus votos; después celebraron su boda en la ciudad sagrada de Tiruvannamalai, en India, hogar de Ramana Maharshi. Cuando sintieron la llamada de Amma, continuaron hacia Karela, donde recibieron la bendición de Amma Mata Amritanandamayi.
En Sri Ramana Ashram, Hani vivió una realización profunda: solo existe un único Ser, que se contempla a sí mismo a través de muchos ojos. Él y Sissi decidieron establecerse en Tiruvannamalai.
Durante un viaje chamánico, Hani tuvo la visión nítida de una casa de madera camboyana que albergaría su labor de sanación. Guiados por la intuición y el amor, eligieron permanecer en Siem Reap en lugar de trasladarse a India, siguiendo el deseo de encontrar esa casa, que más tarde se convertiría en Jupiter’s Eye. Juntos cofundaron este espacio sagrado y seguro para la sanación espiritual, acogiendo a sanadores y buscadores para explorar su Ser interior y descubrir la sabiduría, la magia, la alegría y el amor que habitan en él.